Hablando en platea
Sol para días de frío Sol para días de frío

David DeMaría manejó como quiso, con su arte y su simpatía, al público del Teatro Juan Bravo desde el primer hasta el último momento de un concierto que duró cerca de dos horas y cuarto

Segovia, 13 de marzo 2016 – Algo tienen los artistas del sur, que cuando se suben a un escenario del centro o del norte, esparcen por todas las tablas ese duende que se dice que tienen; juguetón, amable, gracioso, entregado, simpático, sentido y poseedor de una sensibilidad especial, que hace que lo que suena a sur tenga un poquito de sol, incluso en los días de frío. Y no es cuestión de generalizar, pero así ocurrió también con un David DeMaría generoso, por encima de todas las cosas, que en el semiestreno de lo que será su próximo disco, ‘Séptimo Cielo', no escatimó en canciones con el público del Teatro Juan Bravo.
El concierto del jerezano se prolongó a lo largo de más de dos horas y cuarto, un tiempo que pocos regalan al público, por más que sea suyo, y entre canciones inéditas y barcos de papel de los de siempre, sacó de los infiernos cualquier problema, cualquier preocupación y cualquier duda que alguien pudiese tener entre las butacas. Porque David sonríe y ya puede estar deshojando los pétalos más marchitos por el escenario, que da igual. Y canta y parece que le arde el alma, y una se pregunta cómo puede aguantar un tipo tan pequeño una gira larga –o una carrera de 20 años- cantando de esa manera. A su manera. Apretando los puños con fuerza. Cerrando los ojos como si se le fuesen a escapar los sueños por ahí. Abriendo la boca como si tuviera tantas cosas que contar, que es normal que sea uno de los compositores que más han aportado en los últimos tiempos a la música nacional. Guste más o guste menos.
David había empezado el concierto solo, para ir dando entrada a sus músicos. Y parecerá una tontería, pero da muestras también de su generosidad con su banda, con quien tuvo continuamente gestos de cariño, y eso, como en el fútbol, aunque CR7 se empeñe en decir lo contrario, le hace mucho bien al equipo de cualquier grupo. Otros hubieran esperado a que la banda hubiese ya abierto fuego para aparecer con una sonada ovación, pero David DeMaría no; David lo hizo al revés y mientras cantaba la canción de bienvenida al mundo a su hijo Leonardo, el foco fue abriendo luz a la guitarra eléctrica, al teclado, a la percusión y a la guitarra clásica de Víctor Iniesta… menudo bicho éste último.
Por el escenario del Juan Bravo aparecieron canciones antiguas como ‘Mejor por dentro', ‘El perfume de la soledad', ‘Amar sin saber amar' o ‘Cada vez que estoy sin ti', y otras nuevas como el single, ‘Y si te vas', que David DeMaría cantó por partida doble, ‘La parada de Sol' o ‘¿Dónde nace la belleza?'. El artista tan pronto cantaba de pie, como sentado, que se quitaba la guitarra y se acercaba al borde del escenario para sentir, más o mejor, a un público al que manejó por completo a su antojo, desde el primero hasta el último minuto, gracias en parte también a los continuos guiños que hizo a Segovia y al Teatro Juan Bravo en las letras de sus temas.
La gente en el Teatro aplaudía, alguno en las alturas bailaba, le gritaban "¡guapo!", había quien se alteraba con algo de histeria si el jerezano hacía una u otra cosa y había quien simplemente sonreía contagiado por David. Cualquiera hubiese pensado que era increíble que los segovianos siguiesen al compás –casi siempre- las palmas como si hubiesen nacido en el sur; y aunque es cierto que a ello ayudó que hubiese entre el público personas llegadas de Sevilla, de Cádiz e incluso de Suiza, la verdad es que David DeMaría fue un rato largo de sol para días fríos como el de ayer, como los castellanos.
 

El rythm and blues de El Drogas y su banda conquistó a un Teatro Juan Bravo prácticamente lleno El rythm and blues de El Drogas y su banda conquistó a un Teatro Juan Bravo prácticamente lleno

Segovia, 6 de marzo 2016 – Existía la incertidumbre en Segovia de si ver actuar a Enrique Villarreal ‘El Drogas', exlíder de Barricada, en el Teatro Juan Bravo alejado del registro habitual al que tenía acostumbrados a sus seguidores conquistaría al exigente público segoviano.
Y lo cierto es que al final el rythm and blues de El Drogas y su banda conquistó y dejó encantado a un Teatro Juan Bravo que se llenó prácticamente para ver al rockero. El que fuera también creador de Txarrena interpretó un repertorio que contó con canciones de épocas lejanas y también de los discos que ha editado el grupo bajo el nombre de El Drogas.
Con una cuidada puesta en escena y un sonido impecable, El Drogas tocó durante dos horas que terminaron haciéndose cortas para el público asistente. El Teatro Juan Bravo demostró una vez más ser un escenario ideal con una fantástica acústica para este tipo de conciertos. El próximo fin de semana se podrá comprobar de nuevo, con la actuación en Segovia de la Bandada Mancini el viernes y David de María el sábado.
 

El amor todo lo cree El amor todo lo cree

Nao D'Amores representó ‘Triunfo de amor', una serie de églogas que en poco se diferencian de las escenas de amor contemporáneas más habituales
Segovia, 5 de marzo 2016 – Que el amor todo lo cree es algo que ha ido quedando claro con el paso de la Historia; amores como el de los amantes de Teruel, como el de Romeo y Julieta, como el de la bella y la bestia, como el de la vecina de al lado… Todos, al final, comparten lo mismo: cariño, confianza, celos, sueños, imaginaciones e idealizaciones, en menor o en mayor medida, y todos creen en su triunfo por encima de todas las cosas.
Así que, algo así han ido pensando los escritores y guionistas a lo largo de la misma Historia: "que el amor todo lo cree…" y se han ido encomendado a Cupido y sus secuaces para crear historias que parecen hablar de lo mismo, estén escritas en el siglo XV o en el XXI. Por ello, lo que ayer interpretó Nao D'Amores sobre las tablas del Teatro Juan Bravo, con textos de Juan del Enzina, autor de la época de los Reyes Católicos, no sonó tan antiguo ni lejano a un público que escuchó atento, muy atento, las historias que los actores que dirige la segoviana Ana Zamora tenían que interpretar.
Con una escenografía austera, en la que dos metros cuadrados de césped artificial y unos arcos de madera eran suficientes para imaginar los paisajes en los que se veía encerrada cada historia, la iluminación y, sobre todo, la música jugaron un papel vital. Y es que habría sido difícil imaginar tanto con tan poco, si no llega a ser por unos instrumentos de la época a los que es complicado hasta poner nombre. La ovación al final de la obra se repartía a partes iguales entre los intérpretes puros y los musicales.
Algo complicado habría sido, también, entender las églogas, poemas que idealizan la vida de los pastores y del campo para tratar temas como el amor, si no llega a ser por su eterna actualidad; cámbiense pastores por príncipes para tres princesas o similares. Por momentos, el público, quien a veces se perdía entre palabras del castellano antiguo y otras se sentía políglota por entenderlo, se soñaba en medio de un teatro de hace cinco siglos, entre bailes y cantos, y en el instante siguiente se imaginaba delante de la televisión, atendiendo a una pelea entre dos hombres por el amor de una mujer, o en medio de una discoteca, viendo cómo un amigo destrozado media hora antes, por haberlo dejado con su novia de toda la vida, buscaba cariño en brazos de otra señorita.
La idealización, la rabia, el desenamoramiento, la insistencia, la sensación de bipolaridad y hasta la reconciliación en la genial (y muy real) historia de Vitorino y Platzida; el amor todo lo creía y todo lo había creado en la obra de Nao D'Amores, en la que las actuaciones estelares de un gracioso, ridículo y estupendo Cupido que acababa la obra disparando flechas a diestro y siniestro, obligaban al público a ir y volver, del pasado al presente propio, entendiendo por qué la compañía segoviana viaja donde viaja y está a su vez donde está: triunfando como el amor. 

‘Lost Dog', con el rabo entre las piernas ‘Lost Dog', con el rabo entre las piernas
‘Lost Dog' convenció a padres e hijos de la oscuridad a la que pueden desterrar a un animal si lo dejan abandonado
 
Segovia, 29 de febrero 2016 – Es difícil entender la expresión ‘con el rabo entre las piernas' hasta que uno no siente de cerca el cariño que puede llegar a dar un perro, y la vitalidad con la que éste expresa su felicidad, moviendo el rabo de un lado a otro como si fuese el limpiaparabrisas de un coche en el día más lluvioso, hasta que no se tiene uno cerca. En el día a día. En el recibimiento al llegar a casa o en la alegría del reencuentro. Entonces es cuando comprendes que algo va mal cuando el rabo, en vez de erigirse con fuerza, se esconde con miedo entre las patas del animal.
Perro Perdido, ‘Lost Dog', la obra de la compañía Cal y Canto juega, no se sabe si de forma consciente o inconsciente, con esta expresión a lo largo de todo su espectáculo; una obra que quizás los niños no llegan a entender del todo, pero para la que cuentan con el acompañamiento de sus padres, que sí alcanzan a ver toda la oscuridad de la función. En la prórroga de la obra, el tiempo de preguntas desde los aplausos hasta casa, los más pequeños comienzan toda esa batería de cuestiones que siempre comienzan con un "y ¿por qué…?"
Así sucedió ayer también, cuando al finalizar el primer turno del espectáculo (hubo dos funciones) los niños abandonaban la sala de Exposiciones del Teatro Juan Bravo de la Diputación haciéndose preguntas que los padres, y también la directora de la compañía, Ana Ortega, contestaban con comprensión y paciencia. 
También con verdad de la cruda; la que había acompañado al perro, una marioneta a la que ciertamente habían dotado de vida y de tristeza, desde que había sido abandonado por sus dueños en mitad de una carretera hasta que un golpe, un atropello de suerte, había hecho que alguien más humano y menos animal le recogiese de en medio de otra carretera. Entre medias, callejones, prostíbulos, contenedores de basura, refugios de vagabundos, peleas pactadas de perros, manifestaciones, perreras y kilómetros y más kilómetros de soledad habían visto pasar con el rabo entre las piernas a Perro Perdido.
Y es que el espectáculo juega en todo momento con un escenario en el que en el único instante en el que se ven los rostros de los humanos es cuando éstos se sitúan al mismo nivel de vida que el perro, como en la escena en la que el vagabundo lo lleva con él a su guarida. El resto son piernas y piernas y más piernas que expresan de forma muy interesante lo lejos que quedan esos ojos que no ponen ni el mínimo interés en ver el sufrimiento por el que pasa Perro Perdido en esos momentos en los que está con el rabo entre todas esas piernas. La música de bolero y los ruidos lejanos hacen el resto; escuchar a un único niño decir "pobrecito" bastaba para saber que el objetivo estaba conseguido.
 
Picado a las parejas en picado Picado a las parejas en picado

El Teatro Juan Bravo de la Diputación llenó hasta el último asiento para ver ‘Bajo Terapia', la obra dirigida por Daniel Veronese.

Gorka Otxoa y Fele Martínez hicieron subir el ‘risómetro'.

Segovia, 20 de febrero 2016 – Cualquier situación de pareja es un picado a ojos de otra. Se mira, se observa desde arriba, como quien sabe de qué habla, por qué se ríe, por qué él está equivocado, por qué ella no se da cuenta, en qué momento uno no quiso seguir, en qué momento otro no pudo continuar; como quien sabe si se quieren o si simplemente se dan cariño, como quien no acepta la felicidad ajena. Por otro lado, cualquier situación complicada de pareja, si se comparte con otra, parece más común, más llevadera y menos losa, más aire; a veces sopla a favor y otras en contra.
El Teatro Juan Bravo de la Diputación estaba ayer lleno de parejas; de las de ahora, de las de antes, de las de un rato, de las de un tiempo y de las de toda la vida. También de familiares en pareja, de parejas de amigos y de amigos en parejas. E incluso, se llenó de grupos de parejas, porque al final, lo que propone ‘Bajo Terapia', es una hora y media de terapia de grupo. Y las parejas habrán de decir si les sirvió o no. Como comedia, desde luego, triunfó; el Teatro suena bravo cuando encadena carcajada tras carcajada, y ayer tronó bravísimo.
Era algo de esperar con un elenco en el que, para fortuna o desgracia suya, siempre destaca Gorka Otxoa en sus papeles de graciosillo. El actor tiene un don especial para interpretar o simplemente para hablar, que hace que cualquier palabra suya baste para sanar un día triste, gris, cansado, o simplemente un viernes de esos que acumula toda la rutina. Además, sus continuos intercambios dialécticos con Fele Martínez en su papel de contrapunto y príncipe Celestongo, hacían ayer que la carcajada fuera aún mayor.
Lo cierto es que destacar a cualquiera de los actores y actrices que forman parte de ‘Bajo Terapia' requiere un tiempo en el diván para decidir si es mejor el papel de psicóloga improvisada que asume una mordiente y sarcástica Melani Olivares, o si por el contrario el dominante Juan Carlos Vellido se impone a sus compañeros en el papel de Roberto, y no sólo a una angustiosa y angustiada Carmen Ruiz que parte el alma con sólo mirarla y hace estallar la risa cada vez que su guión le da licencia para abrir la boca. Contar con un reparto así, como mínimo, garantiza la calidad de la terapia.
Además, por otra parte está el texto de Matías de Federico y su detenimiento en el rol de los padres con sus hijos, la vida en pareja, los malos tratos psicológicos y físicos, el hastío de una relación sin sorpresas, la ilusión del enamoramiento, la libertad y los celos… Todo se mira en picado o de frente en ‘Bajo Terapia', que aunque sobre todo hizo reír al Juan Bravo, también planteó a más de uno la expulsión de fantasmas, demonios y mentiras de sus relaciones.

El mar de versos de Alberti empapa a más de 350 alumnos de Primaria en la función especial programada esta mañana El mar de versos de Alberti empapa a más de 350 alumnos de Primaria en la función especial programada esta mañana

Segovia, 15 de febrero 2016 – Un total de 353 niños han acudido hoy al Teatro Juan Bravo de la Diputación gracias a la programación del propio teatro destinada a los Centros de Enseñanza.
Este programa ofrece a los centros escolares la posibilidad de acudir con sus alumnos a una serie de funciones que se representan a lo largo del año con un precio reducido y en dos días consecutivos; los domingos para el público en general y los lunes a un precio reducido para los colegios.
En esta ocasión, los más de tres centenares de alumnos se han empapado de los versos del poeta Rafael Alberti gracias al espectáculo de la compañía Teatro de Malta, ‘Alberti, un mar de versos'.
Tras la función, los niños no sólo salían contentos por haber disfrutado de una actividad diferente fuera de su centro educativo, sino que además han cruzado la puerta del Teatro Juan Bravo habiendo conocido de cerca y de forma dinámica una parte fundamental de la literatura española del siglo XX.
El próximo mes de marzo la programación de estas funciones para centros de enseñanza irá destinada a los alumnos algo más adolescentes. La compañía segoviana Nao D'Amores representará en el Teatro Juan Bravo los días 3 y 4 de marzo para centros de Secundaria la obra ‘Triunfo de amor', que también tendrá ocasión de ver el público general el mismo 4 de marzo por la tarde.

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