Sobre la historia ¿Lo ves? Vestidos que llegan en un baúl. Y que salen de él. Vestidos para vestirse. Y para desnudarse. Vestidos para jugar y vestidos para ser serios. Algunos incluso hasta bailan. Otros permanecen quietos. Vestidos como estructuras y estructuras que son vestidos. Vestidos para muñecas. Y para muñecos. Largos y cortos. De colores. Blancos. Negros. Vestidos que cuelgan del tendedero; que están en sacos. Algún que otro sombrero. Vestidos que salieron del baúl y que no vuelven a él. Sobre la idea Aracaladanza, después de meditarlo mucho, decidió que había llegado el momento de olvidarse de los cuentos tradicionales. Lo único que en un principio tenía claro el equipo artístico que trabaja de manera habitual con la compañía era que ningún personaje debía bailar sobre el escenario. Tan sólo lo harían los elementos. No debía existir una lógica tradicional en el desarrollo de la historia que iba a construir. Nada que pudiera dar pistas sobre cómo se iba a desarrollar la función y de qué manera iba a terminar. Sólo la imaginación debía ser el motor. Ideas abstractas con una mezcla de magia y fantasía. En definitiva, dejar volar la imaginación con un guión no concebido de antemano. Tanto el creador de la música como la diseñadora de la poca escenografía y el mucho vestuario se sumaron a un proceso creativo en el que ayudaron a los bailarines a crear una obra intemporal en la que el humor absurdo se entremezcla en una pieza de danza que puede ser disfrutada por el público de todas las edades. Red de Teatros Públicos de Castilla y León |