Desde que en 1989 Ángel Calvente y Carmen Ledesma fundaron El Espejo Negro no han dejado de cosechar éxitos. No en vano se dice que la imagen y movimientos de sus personajes “rayan la perfección de la vida”, convirtiendo sus obras en alardes de imaginería y subversión salidas del “otro lado del espejo”. Con un sello más que propio, han hecho un espectáculo para niños y han llevado el mundo de las marionetas hacia un espectáculo actual enfocado a un público adulto (Todas ellas tan tuyas, Tos de pecho, El circo de las moscas, De locura, La cabra, Apariciones), recopilando las más diversas técnicas de títeres y adaptándolas a una iconografía muy original. Pero El Espejo Negro rompe esta vez con todos los moldes establecidos en su obra para reescribirse a sí mismo, y volver al cabaret más descarado y desvergonzado de sus inicios. Una mirada autocrítica a todas sus obsesiones, una invitación a la carcajada cómplice y descarada gracias a su Es-puto Cabaret. En él la compañía malagueña rescata la idiosincrasia y desvergüenza de personajes como Carmela Amargura, Justa Desgracia, Eva Lorena, Adolf, y escenas de sus anteriores espectáculos que han dejando una huella imborrable. Es-puto Cabaret es un espectáculo creado con las marionetas más excéntricas y descaradas del mundo, una mezcla imposible entre los dibujos animados de Walt Disney y La Parada de los Monstruos. Todo ello de la mano de la más exuberante, fondona, vieja y subversiva estrella del transformismo: Mariana Travelo, ex cantante de tugurios de dudosa reputación y corista mayor de una troupe de monstruos salidos de la más inverosímil fantasía que nos envuelve con su explosiva carne de goma-espuma y su lengua viperina y borde. Endiabladamente divertido, procaz, atrevido, la compañía malagueña ha creado un monstruo donde se mezcla perfectamente la picardía, la inocencia, la grosería y el buen juicio, junto a la facilidad para convertir en deleite y en sublimación la puesta en escena más escandalosa. Dicen que no puede encontrarse hoy en el teatro europeo una maquinaria de la calaña de El Espejo Negro, cuya forma de hacer teatro encierra, con magistral sintonía, la esencia de un teatro sin ataduras. El resultado es una explosión volcánica de creatividad que da rienda suelta a la carcajada de todo y en todos. |